Autoconciencia, Baile & Interpretación, Técnica Corporal Dinámica

DESCUBRE LO QUE EL BAILE PUEDE HACER POR TU RELACIÓN DE PAREJA

Lo que vemos en el video no es una coreografía, es una improvisación donde David decide, después de la vuelta, no recogerme en un abrazo y continuar el baile separados.

En kizomba, el paso básico de la mujer es la caminada y, mientras que no reciba ninguna indicación por parte del hombre que le invite a cambiar, debe mantener ese paso por sí misma. Por otro lado la mujer debe iniciar su movimiento un milisegundo por detrás del  hombre, y eso es, exactamente, lo que podemos ver en el video.

En nuestras clases o talleres, en primer lugar, trabajamos despertando la conciencia corporal propia. Si no somos conscientes de nuestro cuerpo, difícilmente podremos  hacer entender las indicaciones en el caso del hombre o, entenderlas en el caso de la mujer. En segundo lugar, y unido a la conciencia corporal, trabajamos el desarrollo de la escucha interna y de la comunicación con nuestra pareja. En tercer lugar, y uniendo todo lo anterior, trabajamos lapareja como una unidad donde el baile es el resultado de una escucha mutua expresada en una misma melodía.

A un nivel más profundo estamos trabajando los pilares básicos de toda relación como son la comunicación, la escucha y la conciencia por lo que inevitablemente nuestra pareja  se verá reforzada y enriquecida. Y, a un nivel un poquito más profundo, nuestro trabajo va dirigido a conectarnos con nosotros mismos, con nuestro Ser, ese lugar donde la pareja no compite sino que colabora porque recuerda que son lo mismo.

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EL CUERPO: HERRAMIENTA DE COMUNICACIÓN DEL BAILE

Lo cierto es que la mecánica del cuerpo es aun más compleja que la de un reloj, aunque este no sea ni suizo. Tampoco es menos cierto que es el cuerpo con lo que bailamos y el medio que tenemos para comunicarnos con nuestra pareja de baile.

Del mismo modo un reloj necesita que todas  sus piezas hagan su función y estén perfectamente comunicadas, con el rozamiento justo y en perfecta armonía para dar la hora exacta, una pareja de baile necesita que dos personas conozcan el uso correcto de su cuerpo y que partes deben ponerse en comunicación para funcionar como pareja.

Mirando la foto de la mecánica de un reloj se comprende más fácilmente porque  no distinguimos  si unas piezas son masculinas o femeninas, simplemente comprendemos que todas deben hacer su función y qué de no ser así, en el mejor de los casos, el reloj no podrá dar la hora exacta y en el peor se parará.

En el baile no son las faldas ni los pantalones los que ejecutan el movimiento. En realidad la mecánica del baile no es tan distinta a la de un reloj porque lo que se pone en movimiento al bailar son los huesos, que no son ni más ni menos, que piezas que se comunican unas con otras.

Por eso insistimos que todo el mundo puede aprender a bailar, sólo hace falta tener la mayoría de los 206 huesos que conforman un esqueleto humano y aprender el correcto traslado de los pesos.

Arquímedes decía, “dame un punto de apoyo y moveré el mundo”. No sé si nosotros somos tan optimistas pero sin duda, en el baile, una parte imprescindible para bailar con la precisión de un reloj suizo es saber trasladar el peso en cada paso. Si no, acabaremos dando una hora que no toca y a destiempo.

A donde queremos llegar es que en toda pareja la clave es la comunicación, que ésta se realiza a través del cuerpo y por ello es imprescindible conocer y trabajar su mecánica. Los resultados son fascinantes y todos los cuerpos pueden trabajar y sentir como la comunicación, la escucha y la conexión mejora exponencialmente en poco tiempo.

       Vanesa Saavedra

 


 

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¿LO SABES?

Podríamos decir que suena igual una guitarra afinada que una sin afinar, podríamos decir también que suena igual una flauta de madera que una de plástico y que si el músico es bueno, puede tocar la novena de Beethoven con un violín de plástico y hacerlo resucitar para nuestros oídos. Como poder podemos, pero no es cierto y lo sabes.

Puestos a poder, se puede decir que la conciencia corporal y el uso correcto del cuerpo no tiene ninguna influencia en el baile, que se puede hacer una doble pirueta con tirabuzón hacia atrás aunque no sepas ni en qué pie tienes colocado el peso, que no importa dónde colocar una mano para indicar un giro o que da lo mismo desde donde se produce un movimiento de cadera. Insistimos, poder se puede, pero no es cierto y lo sabes.

Para ser sinceros este último “y lo sabes” es bastante más tímido que el primero. En nuestra experiencia todavía hay muy poca conciencia de lo importante que es trabajar el cuerpo en una clase de baile si queremos tener el resultado deseado.

Normalmente, hay prisa por aprender pasos para defendernos en una pista y después prisa por aprender unos más complicados para poder impresionar, dejando para después o para nunca cómo hacerlo de una manera afinada y en comunión con nuestro compañero, privándonos así, del verdadero disfrute de bailar en pareja. Si durante todo el baile estoy intentando mantener mi equilibrio, con inseguridad en las indicaciones, sobreviviendo a la dificultad de una pareja que no sabe cómo ha de tener su cuerpo para dejarse llevar, difícilmente podremos disfrutar, pudiendo convertirse incluso en algo más parecido a la lucha que a la danza.

Pretender obviar la conciencia corporal del aprendizaje de cualquier baile, sería como querer aprender a montar en bicicleta sin saber primero flexionar las rodillas. ¿Imposible? Imposible no, pero entonces tendríamos que aprender ya montados, con mucho menos equilibrio, mucha más dificultad y sin duda, alargando el tiempo de aprendizaje.

Además, lo que se aprende respecto al uso del cuerpo en una clase de baile traspasa las puertas de la academia hasta tu vida diaria. Son muchos los alumnos que nos agradecen la desaparición de molestias en rodillas, pies o espalda porque, en último término, bailar no es más que mover el cuerpo en una secuencia determinada y a distinto ritmo que las actividades diarias pero donde utilizamos los mismos músculos y partes del cuerpo.

Vanesa Saavedra

 

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TÉCNICA DE GIRO

Los giros en salsa o bachata normalmente, son un momento inestable para el alumno por varios motivos:

1.- Desconocimiento de lo que hacen nuestros pies durante el giro.

Habitualmente lo que hacen es, sobrevivir. Asumimos ese momento de descontrol confiando en recuperarlo más adelante cuando este termine.

La realidad es que trampeamos girando sobre un solo pie, y  deseando apoyar el otro.

Salvo excepciones que requieren específicamente de una pirueta, durante el giro se deben de respetar los tres tiempos con sus respectivos cambios de peso. La única diferencia, es que cambian la posición de los pies.

Da igual en qué dirección giremos, nuestra dificultad reside en dejar el peso en el paso “2” del giro. Girar sobre nuestro propio eje, no es un movimiento habitual al caminar por lo que nos produce una sensación de inestabilidad. Lo que hacemos entonces es girar el “1” y el “2” sobre el pie que inicia el giro apoyando el otro rápidamente en el “3”.

Esto más que girar, es un sálvese quien pueda de toda la vida, que si bien es cierto que no nos mata, nos hace perder confianza y nos desestabiliza, pudiendo incluso hacernos perder el  tiempo musical y, por supuesto, arrancar inseguros en el siguiente paso.

2.- Despegarnos del suelo elevándonos hacia arriba durante el giro.

La consecuencia natural de este gesto, es el desequilibrio y la pérdida de apoyo.

Lo que necesitamos, es justo lo opuesto, afianzarnos en el suelo porque vamos a coger mayor velocidad y necesitamos bajar nuestro centro de gravedad para anclarlos al suelo.

Las caderas, rodillas y tobillos deben permanecer ligeramente flexionados y fortalecidos por igual. Para una correcta y natural contracción abdominal manteniendo el cuerpo fortalecido  durante el giro, es indispensable que estas articulaciones no estén totalmente estiradas o hiperextendidas.

Una imagen mental que resulta de gran utilidad a nuestros alumnos es imaginarse un sacacorchos penetrando en la tierra durante el giro.

3.- Girar fuera de nuestro eje.

¿Qué ocurre si intentamos girar una peonza con su eje inclinado respecto al suelo? Pues en el mejor de los casos, que girará poco tiempo y en el peor que se caerá.

Cuando intentamos hacer girar una peonza con la mano, bien por experiencia o bien por intuición, la colocamos con el eje lo más vertical posible al suelo porque, efectivamente, gira mejor, con más equilibrio y durante más tiempo.

Muchos de los giros en el baile son en el sitio y otros incluyen desplazamiento, pero en todos los casos, hay que tener en cuenta esta regla de girar sobre nuestro propio eje.

También en esto entran otros factores como la colocación de la mano del hombre o desde donde  ejerce la fuerza de giro, la utilización del fondo pélvico o la rotación externa de rodilla,  pero ese es otro capítulo que abordaremos en otro post.

Conclusión, el giro lo que precisa es de más control y conciencia corporal por lo que en cualquier baile que enseñamos, y en todas nuestras clases,  tiene una atención especial.

Nuestro interés es que nuestros alumnos dejen de temer a las vueltas o desear que estas terminen, sino por el contrario que las disfruten y deseen tanto o más que un paso básico.

Vanesa Saavedra

 

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