Autoconciencia

¿QUÉ ES EL AMOR SINO VOLUNTAD DE ENCUENTRO?

Es cierto que si no hay voluntad de encuentro ninguna técnica logrará anteponerse a tu libre albedrío pero, no es menos cierto que, el poder de la voluntad de encuentro es tan fuerte como el amor porque, en realidad, ¿Qué es el amor sino voluntad de encuentro?

Todos creemos tenerla pero en realidad lo que suele primar en nuestras relaciones es unas inmensas ganas de tener la razón, queremos que el otro nos encuentre en nuestra razón, si somos honestos. Esto no es ni bueno ni malo, simplemente que en vez de sentir el goce del encuentro lo que vivimos es el dolor de la separación.

Así que, el primer paso es ser honestos con nosotros mismos y, sin enjuiciarnos por ello, reconocer que estamos en el punto de querer tener la razón y el segundo paso es más honestidad todavía para acoger el sentimiento de dolor que produce tomar esta decisión.

En realidad con esto sería suficiente porque una vez que uno siente el dolor que produce ya solo queda maravillarse de lo que sucede a continuación, se nos quitan las ganas de seguir defendiendo razón alguna y dejamos que la cordura regrese a nuestro corazón porque comprendemos en lo profundo que la defensa de una idea es algo frágil y sin valor frente al goce del sentirnos unidos.

Vanesa & David

 

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EL AMOR NO BUSCA UN CULPABLE, SOLO DOS INOCENTES

La mejor herramienta para aceptarse uno mismo es la pareja. Puede sonar frío utilizar la palabra herramienta para referirnos a nuestra pareja pero, lo es mucho más, hacerlo para culpabilizarla de nuestra infelicidad.

Todo lo que no podemos aceptar de nosotros mismos  lo atribuimos a una carencia o a un exceso de la persona que hemos elegido, porque durante el camino olvidamos el verdadero propósito de la relación: llegar a aceptarnos tal cual somos, eso es lo nos unió aunque nos empeñemos en olvidarlo.

A mitad de camino, si somos honestos, lo único que pasa es que al no conseguir aceptarnos tal y como somos hacemos un truco cambiando el propósito de la relación pasando a ser ahora el cambiar a la persona que tenemos al lado. El problema es que esto no funciona y no funciona porque los trucos, trucos son.  Si no eres feliz, aunque consigas engañarte creyendo que es culpa de otro ¿Quién es el que no es feliz? ¿Quién es el que elige permanecer donde no lo es? La honestidad deshace el truco, nosotros.

Solemos usar a la pareja para darnos la razón de que es el otro el que es erróneo. Estamos dispuestos a darnos la razón las veces y relaciones  que hagan falta.  Pero, ¿Nos hemos planteado cuanto  de interesante es morirse cagado de razón si la carga es nuestra infelicidad? o ¿Cuánto de interesante sería no tener la razón y ser feliz compartiéndonos en pareja?

Solemos buscar terapias, charlas, filosofías, etc. para llegar a comprendernos, con la fantasía de que algún día, estaremos preparados para tener una pareja y saber relacionarnos sin conflictos. Mientras que tengamos conflictos con nosotros mismos, estos  se verán reflejados en la pareja, ese no sólo no es el problema, sino que es el camino, usar los conflictos para aprender que nuestra felicidad es responsabilidad nuestra y agradecer  a nuestra pareja la oportunidad de mostrarnos aquellos lugares donde todavía no nos aceptamos.

La felicidad en pareja no descansa en encontrar culpables sino en el reconocimiento de que ninguno de los dos lo es.

Nuestra propuesta es usar nuestra relación como camino para el encuentro con nosotros mismos y desde ahí, ya nada habrá que hacer para disfrutar de nuestra relación, porque ella misma, es el disfrute.

Vanesa & David

 

 

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SI “TE LO HE DICHO MIL VECES” NO FUNCIONÓ NUNCA, ¿POR QUÉ APOSTAMOS POR LA MIL Y UNA?

Si Einstein ya nos dejó clarito aquello de que locura es hacer lo mismo y esperar  un resultado diferente, pues será entonces que muy cuerdos no estamos cuando apostamos por la 1001.

Si partimos de la premisa de que la relación de pareja es el mejor escenario para aceptarnos y estar en paz con nosotros mismos, cabe pensar entonces  que estamos buscando la solución donde no se encuentra, en el cambio del otro, poniendo  nuestra paz en sus manos. Pero…

¿Y si sólo estamos equivocados en nuestra percepción de donde radica el problema?

Si puedes abrirte a esta pregunta, ya estamos un paso más cerca de ver el verdadero problema y por tanto de la solución.

¿Estamos dispuestos a aceptar que nos hemos precipitado a la hora de evaluar donde está el problema o preferimos seguir insistiendo en que lo sabemos y tenemos la razón?

Quizá merezca la pena no tener la razón si a cambio obtenemos la paz que deseamos. Quizás.

Pongámonos prácticos y un poco objetivos. Recordemos alguna de la miles de veces que hemos repetido algo para que el otro cambie dando por cierto que el dolor proviene de algo que hizo ¿Lo tenemos? Intentemos recordar cuanto duró el alivio de que el otro lo reconociera.

Si somos honestos en el mejor de los casos hasta la siguiente vez que se vuelve a repetir.  Lo que puede querer decir que, aunque nosotros creamos que el problema se acaba cuando el otro admite su culpa, la experiencia lo que nos dice es que no se acaba porque se vuelve a repetir y vuelve a doler igual o más. La  realidad es que no puede ser de otra manera porque, en vez de afrontar el problema, lo que hemos hecho es desplazarlo o postergarlo.

Si que el otro admita su “culpa” no es la solución, ya nos podemos plantar tranquilamente en la 1000 y probar algo nuevo. En realidad, no es relevante si volvemos a decir lo mismo la próxima vez, lo relevante es si estamos dispuestos a hacer algo distinto con el dolor que sentimos, que es exactamente el que nos lleva a formular la queja.

Siguiendo con la objetividad que nos interesa para no llegar a la 1001 o a la 2000 con el mismo resultado, que nuestra pareja cambie algo que nos molesta, una vez que le hemos informado, depende 100% de su voluntad. Cómo lo vivamos nosotros, es afortunadamente también, 100 % responsabilidad nuestra.  Así que, por la misma regla de tres, el otro tampoco puede decidir cómo me afectará a mí. Ahora sí estamos más cerca de la solución ya que hemos recuperado nuestro poder personal.

No estamos proponiendo controlar el dolor que nos produce una situación. La propuesta es que hagamos algo distinto con él si queremos un resultado diferente.

La próxima vez que nuestra reacción  sea enfadarnos por algo que se repite preguntémonos si lo diferente no sería mostrar el camino cambiando nosotros nuestra respuesta.

¿Y si funciona? Mirémonos en el espejo… Si nos cabreamos con el otro porque no cambia ¿Estamos realmente seguros que a nosotros nos tratamos de manera diferente cuando no hacemos las cosas como juzgamos que deberían ser? Y mucho más interesante, si dejáramos de enfadarnos con nosotros mismos por repetir comportamientos que juzgamos inapropiados, ¿Habría alguna posibilidad de que me molestaran en otro?… Fin del problema.

Vanesa & David

 

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¿QUÉ PODEMOS HACER PARA QUE NUESTRA RELACIÓN SEA ETERNA?

Pues no podemos hacer nada. Lejos de ser una respuesta desesperanzadora es totalmente liberadora porque nos sitúa frente al descanso de dejar de luchar por un miedo futuro que en tanto que miedo y futuro, ahora no existe.

Si somos honestos cualquier pensamiento que tengamos que incluya la premisa de qué puedo hacer para no perder algo nos genera angustia e intranquilidad, no en un futuro, sino ahora. Un miedo infructuoso sobre una premisa incierta y de la que no tenemos ninguna certeza.

Lo único que nos proporciona esta pregunta en ese momento es una sensación de miedo aun cuando todavía estemos con nuestra pareja a nuestro lado.

La preocupación porque dure nos lleva, en el mejor de los casos, a traicionarnos a nosotros mismos, a negociar y a tener  como compañero de viaje  a nuestro miedo en vez de a nuestra pareja.

¿Cuántas veces el miedo a perder algo nos evito perderlo? ¿Cuántas veces la preocupación sólo nos trajo preocupación? ¿Qué ocurre si vivimos en función del miedo y la preocupación? Pues que en vez de vivir nuestra relación vivimos los efectos de unas ideas que hemos dado por ciertas, ni más ni menos, pero las ideas ni son vida ni  son relación. Entonces sí que perdemos algo importante.

El amor nunca muere, incluso aunque decidamos no sentirlo, aunque decidamos taparlo con rencor, culpa, miedo o dolor, debajo de todas estas cosas, está el amor que te unió a tu pareja.

Todos esos sentimientos son lo que hemos interpuesto entre nosotros y el amor a nosotros mismos y de los que culpamos al otro. Esto no quiere decir que tengamos que permanecer al lado de alguien si no somos felices, lo que quiere decir es que esos sentimientos puestos en otro te alejan de poder reconocer la certeza que el amor nunca muere.

No existen fórmulas secretas para la pareja eterna, lo que existen son relaciones y maneras de vivirlas. Habría que cambiar la preocupación de cuánto durará  por la atención en que sea buena, enriquecedora, el lugar donde nos atrevamos a darnos, a entregarnos,  a conocernos y reconocernos en el otro.

La pareja es la oportunidad para conocerse uno mismo y compartirse, no para esconderse y maquillarse para que no nos abandonen a costa de nosotros mismos.

La pareja es un espacio espectacular para aceptarse y hacerlo acompañado. Si  vivimos nuestra relación con el  objetivo de aceptarnos, darnos y amar ¿Qué es lo que podríamos perder? En realidad, lo único que podemos perder en una relación es a nosotros mismos, cuando creemos que debemos ser distintos de cómo somos  para retener a alguien a nuestro  lado, sea un minuto,  un mes  o toda una vida.

Vanesa & David

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¿CREES TENER PROBLEMAS DE PAREJA? SI QUIERES LA RESPUESTA CAMBIA LA PREGUNTA

 

Quizá cuando miramos a nuestra pareja y nos preguntamos si nos gusta nuestra relación nos estemos saltando una pregunta esencial.

Quizá nos estemos saltando la única pregunta que contiene la respuesta  desde donde podemos experimentar el cambio real que buscamos:

¿Cómo es mi relación conmigo?

Si cuando no sé algo me critico, si soy mi mayor juez a cada paso, si temo mi ignorancia, si huyo constantemente de mis dolores más profundos, si los tapo con actividad, medicación, alcohol o adrenalina, si no confío ni en mí ni en la vida, si me siento inferior y me comparo constantemente, si me valoro en función de lo que tengo, si escondo mis sentimientos o actos porque me avergüenzan, ¿no sería una utopía creer que en mi relación con otro encontraré algo distinto? Lo sería.

Quizá nuestra pareja es la solución, pero no porque nos pueda dar lo que creemos no tener sino porque es nuestra oportunidad para desprendernos de lo que nos separa de sentirnos plenos tal como somos.

Es en relación cuando podemos observar nuestras reacciones, pensamientos y emociones. Es así como descubrimos como es nuestra relación con nosotros mismos.

¿Y si la causa de mi insatisfacción está dentro mí y no fuera, ni en el otro?  Pues lo que ocurre es que estamos en el único lugar donde  mi relación de pareja puede mejorar. El lugar donde el rencor se vuelve agradecimiento y cesa la lucha y el dolor de intentar cambiar al otro. Lo que ocurre es que estamos a un paso de dejarnos en paz y de empezar a disfrutar de compartirnos.

“El que quiere busca amarse, el que ama ya no busca porque ya se encontró”

Vanesa & David

 

 

 

 

 

 

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¿QUIERES CAMBIAR A TU PAREJA? DESCUBRE QUÉ HAY DETRÁS DE ESA INTENCIÓN

 

Pues lo que hay detrás es un deseo de cambiarte a ti mismo y la oportunidad de tomar conciencia de que eres tú el que piensas que deberías cambiar para ser amado.

Si lo pensamos bien, el párrafo anterior está lleno de buenas noticias que tienen como objetivo final que te aceptes tal cual eres  porque, realmente, ante lo que estamos es ante la inmensa oportunidad de dejarnos en paz.  Sólo cuando esto suceda ya no tendremos que hacer ningún esfuerzo para aceptar a nuestra pareja tal cual es, sucede por sí solo, porque ya no necesitas  poner fuera de ti el dolor que te causa pensar que tendrías que ser de otra manera.

¿Nos hemos cuestionado alguna vez que si pensamos que los demás tienen que cambiar para que nosotros seamos felices sea  porque es exactamente lo que pensamos de nosotros mismos? ¿Nos hemos planteado alguna vez  lo que duele pensar que tal y como somos no es suficiente?

No se trata de cambiarse sino de reconocerse. Se trata de aprovechar el regalo que nos brinda nuestra relación diariamente para desprendernos de aquello que nos separa de ser felices tal cual somos.

¡Ojo! que no estamos diciendo que este mal sentir el deseo de cambiar al otro ni que haya que disimularlo o controlarlo. Estamos diciendo todo lo contrario, todos secretamente tenemos ese sentimiento de insatisfacción con nosotros mismos. Lo que estamos diciendo es que aprovechemos la oportunidad que nos brinda nuestra relación de pareja de para poder reconocerlo. Darnos cuenta sin juzgarnos  es el primer paso para aprender a dejarnos en paz y dejar de necesitar al otro como chivo expiatorio.

  “ El camino más corto para enamorarse de otro es empezar por uno mismo, ese lugar donde yo soy tu y podemos compartirnos”

                                                                                                                                               Vanesa&David

 

 

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