Baile & Interpretación, Técnica Corporal Dinámica

EL CUERPO: HERRAMIENTA DE COMUNICACIÓN DEL BAILE

Lo cierto es que la mecánica del cuerpo es aun más compleja que la de un reloj, aunque este no sea ni suizo. Tampoco es menos cierto que es el cuerpo con lo que bailamos y el medio que tenemos para comunicarnos con nuestra pareja de baile.

Del mismo modo un reloj necesita que todas  sus piezas hagan su función y estén perfectamente comunicadas, con el rozamiento justo y en perfecta armonía para dar la hora exacta, una pareja de baile necesita que dos personas conozcan el uso correcto de su cuerpo y que partes deben ponerse en comunicación para funcionar como pareja.

Mirando la foto de la mecánica de un reloj se comprende más fácilmente porque  no distinguimos  si unas piezas son masculinas o femeninas, simplemente comprendemos que todas deben hacer su función y qué de no ser así, en el mejor de los casos, el reloj no podrá dar la hora exacta y en el peor se parará.

En el baile no son las faldas ni los pantalones los que ejecutan el movimiento. En realidad la mecánica del baile no es tan distinta a la de un reloj porque lo que se pone en movimiento al bailar son los huesos, que no son ni más ni menos, que piezas que se comunican unas con otras.

Por eso insistimos que todo el mundo puede aprender a bailar, sólo hace falta tener la mayoría de los 206 huesos que conforman un esqueleto humano y aprender el correcto traslado de los pesos.

Arquímedes decía, “dame un punto de apoyo y moveré el mundo”. No sé si nosotros somos tan optimistas pero sin duda, en el baile, una parte imprescindible para bailar con la precisión de un reloj suizo es saber trasladar el peso en cada paso. Si no, acabaremos dando una hora que no toca y a destiempo.

A donde queremos llegar es que en toda pareja la clave es la comunicación, que ésta se realiza a través del cuerpo y por ello es imprescindible conocer y trabajar su mecánica. Los resultados son fascinantes y todos los cuerpos pueden trabajar y sentir como la comunicación, la escucha y la conexión mejora exponencialmente en poco tiempo.

       Vanesa Saavedra

 


 

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Técnica Corporal Dinámica

¿LO SABES?

Podríamos decir que suena igual una guitarra afinada que una sin afinar, podríamos decir también que suena igual una flauta de madera que una de plástico y que si el músico es bueno, puede tocar la novena de Beethoven con un violín de plástico y hacerlo resucitar para nuestros oídos. Como poder podemos, pero no es cierto y lo sabes.

Puestos a poder, se puede decir que la conciencia corporal y el uso correcto del cuerpo no tiene ninguna influencia en el baile, que se puede hacer una doble pirueta con tirabuzón hacia atrás aunque no sepas ni en qué pie tienes colocado el peso, que no importa dónde colocar una mano para indicar un giro o que da lo mismo desde donde se produce un movimiento de cadera. Insistimos, poder se puede, pero no es cierto y lo sabes.

Para ser sinceros este último “y lo sabes” es bastante más tímido que el primero. En nuestra experiencia todavía hay muy poca conciencia de lo importante que es trabajar el cuerpo en una clase de baile si queremos tener el resultado deseado.

Normalmente, hay prisa por aprender pasos para defendernos en una pista y después prisa por aprender unos más complicados para poder impresionar, dejando para después o para nunca cómo hacerlo de una manera afinada y en comunión con nuestro compañero, privándonos así, del verdadero disfrute de bailar en pareja. Si durante todo el baile estoy intentando mantener mi equilibrio, con inseguridad en las indicaciones, sobreviviendo a la dificultad de una pareja que no sabe cómo ha de tener su cuerpo para dejarse llevar, difícilmente podremos disfrutar, pudiendo convertirse incluso en algo más parecido a la lucha que a la danza.

Pretender obviar la conciencia corporal del aprendizaje de cualquier baile, sería como querer aprender a montar en bicicleta sin saber primero flexionar las rodillas. ¿Imposible? Imposible no, pero entonces tendríamos que aprender ya montados, con mucho menos equilibrio, mucha más dificultad y sin duda, alargando el tiempo de aprendizaje.

Además, lo que se aprende respecto al uso del cuerpo en una clase de baile traspasa las puertas de la academia hasta tu vida diaria. Son muchos los alumnos que nos agradecen la desaparición de molestias en rodillas, pies o espalda porque, en último término, bailar no es más que mover el cuerpo en una secuencia determinada y a distinto ritmo que las actividades diarias pero donde utilizamos los mismos músculos y partes del cuerpo.

Vanesa Saavedra

 

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