Autoconciencia

¿QUIERES VER A TU PAREJA INOCENTE? EMPIEZA POR TI MISMO

¿Nos hemos planteado por qué queremos que nuestra pareja abandone determinados hábitos o conductas? Pues por algo tan obvio como que nos incomoda como nos hacen sentir. En realidad no nos preocupa tanto lo que hacen como creemos, lo que nos molesta es como nos sentimos con lo que hacen. Aunque la respuesta parece muy obvia, algo se nos pasa por alto.

Decimos que comprendemos la pregunta pero no puede ser cierto, porque aunque su enunciado se refiere a nosotros, nuestra respuesta habitualmente se dirige hacia ellos. ¿Qué sentido tiene intentar cambiar al otro si lo que nos incomoda es nuestra reacción?

Culpar al otro de cómo nos sentimos es simplemente un hábito, pero observemos si es eficaz.

Miremos una situación cualquiera. El camarero tarda en traer la cuenta y nuestra pareja se empieza a poner nerviosa. En nuestra cabeza habitualmente empezamos a juzgar a nuestra pareja automáticamente; que impaciente, ay que ver qué mal carácter tiene, ya empieza, ojalá no fuera así, etc. Es  muy probable que estos pensamientos no se queden en nuestra cabeza y se conviertan en un discurso lleno de reproches.

Todo esto lo hacemos de manera inocente, simplemente porque creemos que es eficaz para acabar con nuestro malestar pero ¿Lo es?

Veámoslo un poco más despacio. Nuestra pareja se pone nerviosa y eso nos molesta. Probablemente tenemos miedo de cómo se desarrolle la situación, incluso intentaremos ejercer cierto control para conseguir apaciguarla, lo que probablemente no funcionará y nos cause más miedo o frustración. En toda esta escena recordemos que todos los pensamientos que cruzan nuestra cabeza se dirigen a su conducta, a juzgarla o a intentar corregirla. Pero ¿Cuántos de nuestros pensamientos van dirigidos a descubrir qué es lo que nos pasa a nosotros?  Pues muy pocos o ninguno, porque lo que tratamos precisamente es no tomar responsabilidad sobre lo que sentimos. Nuestro hábito es huir de lo que sentimos y la forma más habitual es buscando un culpable fuera.

Nos preguntábamos hace un momento si  esto era eficaz. Aun en el supuesto caso que consigamos que nuestra pareja  controle su impaciencia ¿Que ha ocurrido con nuestra reacción ante la impaciencia de otro? Si todavía nos ponemos tensos cuando sucede la pregunta está contestada, no es eficaz.

Lo eficaz es dejar de tenerle miedo a lo que sentimos, y eso pasa indudablemente por sentirlo. Sólo a base de no huir y estar presentes en lo que sentimos  conoceremos un resultado diferente y eficaz. El problema no es la conducta del otro sino  el miedo a sentir lo que  siento.

Lo más interesante es que observemos que la conducta del otro, esa que intentamos cambiar y consideramos reprochable, es exactamente la misma que la nuestra; culpar a otro, en este caso al camarero, para no hacerse responsable de lo que siente.

Buscar un culpable no parece muy eficaz, quizás reconocer a dos inocentes si.

Vanesa & David

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